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Temas como las políticas sanitarias pública y privada que se desarrollan en Baleares, la influencia del turismo y la inmigración en
nuestra sanidad, los profesionales de las Islas ante el reto público y privado, como afecta la insularidad a los niveles asistenciales de
esta Comunidad Autónoma, la importancia de la telemedicina en la insularidad o las estrategias para la mejor explotación de nuestros
recursos sanitarios, han puesto sobre la mesa cuestiones a resolver y propuestas de solución.
Uno de los temas abordados ha sido el papel de los profesionales ante el reto de la sanidad pública y privada. La ponencia ha sido
desarrollada por el vicepresidente del COMIB, Dr. Joan M. Gual, quien ha reclamado más implicación por parte de la Administración y
de los profesionales, alianzas dotadas de instrumentos efectivos, evitar la fragmentación y la potenciación del desarrollo profesional.
En la presentación de su intervención, el Dr. Bartolomé Beltrán ha apuntado que “las infraestructuras sanitarias no son de derechas ni
de izquierdas, como tampoco lo son las cifras y los datos que tenemos y aunque las políticas sanitarias si lo sean, los que tratan a los
pacientes, en realidad, son los profesionales. Y, representando a los médicos, contamos con la colaboración del vicepresidente del
COMIB, un hombre con dos gran frentes abiertos: la cardiología, que representa lo urgente, la parte clínica y el Colegio de Médicos, que
representa lo profesional”.
El Dr. Gual, en su intervención ha retratado, a grandes trazos, el perfil del profesional de la medicina en Baleares, su situación, sus
inquietudes, sus expectativas y sus opiniones. El vicepresidente Gual ha destacado la tendencia a la feminización de la profesión
médica: “En estos momentos un 40% de los médicos de Baleares son mujeres y su edad es muy inferior a la de los hombres, con lo
cual, en pocos años, la mayoría de los profesionales en medicina serán mujeres”.
“Y ¿qué interesa al médico?”, planteaba el Dr. Gual. “Los sistemas de gestión sanitaria antiguos, como el de Son Dureta, son poco
flexibles pero dan mucha estabilidad laboral. Los nuevos sistemas de gestión, mucho más flexibles son laboralmente hablando más
inestables, pero abren una puerta a posibilidades muy valoradas por el médico”.
Juan Miquel Gual ha desarrollado argumentos en defensa del modelo Alcira y ha añadido que “los médicos queremos vínculos
laborales fuertes, pero también queremos hospitales nuevos, que nuestros superiores confíen en nosotros y un sueldo mejor”.
El sistema MUFACE ha servido de ejemplo al vicepresidente del COMIB porque “con una cartera de servicios idéntica a la de la sanidad
pública, su provisión de servicios viene del sector privado y permite al paciente elegir, no sólo al médico que le atiende, sino también a
la compañía de servicios sanitarios. Su coste por persona protegida es inferior al de la sanidad pública y cuenta con el copago en
farmacia”.
“La sanidad privada, en Baleares, tiene unos 900 profesionales a su servicio, explicaba Juan Gual, y, a pesar de lo bien que funciona
este sistema, existen algunos nubarrones que, desde mi punto de vista, pueden afectarlo”.
Uno de los puntos débiles del sector privado de la sanidad es la falta de contratos regulados entre las compañías aseguradoras y los
médicos. “Los contratos, si existen, son unilaterales por parte de las compañías. El médico obtiene honorarios insuficientes, no está
satisfecho y así lo expresa. El COMIB y la OMC consideramos necesario que el médico pueda contar con un contrato justo y
consensuado. El médico de familia es una de las especialidades que más padece esta situación, por eso las compañías no tienen
médicos generales”.
Otra de las cuestiones que, según el vicepresidente Gual, necesitará ser regulado es el tema del copago de los asegurados con las
compañías.
Juan Gual ha defendido, también, la LOPS porque “recoge cuestiones como el valor de los colegios profesionales, la regulación de las
relaciones laborales entre médicos y compañías o la carrera profesional del médico. Algunos médicos, ha dicho, tienen el mismo
reconocimiento profesional desde que empiezan el ejercicio de su carrera hasta que se jubilan. Un reconocimiento a sus méritos
favorecería la implicación del médico en la política sanitaria”.
“Queremos carrera profesional de calidad y pronto, ha reclamado Gual. Quisiéramos saber, antes de que acabe el año 2006, cómo será
nuestra carrera profesional”.
Para cerrar su intervención el Dr. Gual ha apuntado que “la colaboración entre la sanidad pública y la sanidad privada ha sido, hasta
ahora, tímida pero puede y debe ser mayor” y ha pedido a la Administración Pública una mayor implicación.
Este ha sido el planteamiento del vicepresidente Gual:

Profesionales ante el reto público y privado
La cooperación entre la sanidad pública y privada tiene una gran proyección de futuro,
especialmente en nuestra Comunidad Autónoma, donde ambos sistemas mantienen un progreso
permanente, tanto en infraestructuras como en implementación de nuevas tecnologías y todo ello
coronado por la excelencia de sus profesionales. Sin embargo esta colaboración, hasta ahora ha sido
muy tímida. Si bien, aprovechando las fortalezas de los dos sistemas, se pueden conseguir sin duda,
importantes mejoras en la atención sanitaria a los ciudadanos. Ello requiere de una Administración
decidida a implantar nuevos sistemas de gestión sin prejuicios dogmáticos y desde la responsabilidad
de implicar a los profesionales de la sanidad, sus organizaciones profesionales y los agentes sociales.
En Baleares cerca del 30 % de la población tiene un seguro de salud privado, y el colectivo MUFACE
(funcionarios que puede elegir sanidad pública o privada a través de sus mutualidades) elige la
sanidad privada en un porcentaje superior al 90%. Estos dos datos, son demostrativos de la calidad
de la medicina privada en Baleares y de la satisfacción de sus usuarios. Otros motivos hay que
buscarlos, en la idiosincrasia de la población Balear, su alta renta per cápita, además de hechos
objetivos muy destacables como contar con excelentes profesionales (más de mil médicos colegiados
en Baleares trabajan en la sanidad privada), libre elección de médico y clínica, acceso directo a los
especialistas, excelentes condiciones de confort, rapidez en la obtención de resultados de pruebas
médicas, y segunda opinión médica
La sanidad pública y especialmente en los últimos años, ha recibido un gran impulso desde nuestra
Administración, y a pesar de poder calificarla como de las mejores de Europa, sigue masificada,
encorsetada mayoritariamente en modelos de gestión anticuados, muy mejorables en eficiencia, y
sobre todo muy burocratizada desde su origen. No es por ello de extrañar que gobiernos
comprometidos y modernos busquen la colaboración con la medicina privada de forma estable e
integral para poder ofrecer la mejor sanidad posible a los ciudadanos, siempre desde la búsqueda de
la excelencia y la acreditación de los servicios concertados.
En la parcela de los seguros sanitarios privados es de destacar como una de sus principales
debilidades la actual desregulación del sector. Al analizar su evolución en los últimos años, las
perspectivas de futuro son preocupantes, y se deberán considerar importantes propuestas de mejora,
para poder asegurar y ofrecer la calidad asistencial que nos marca la LOPS. Entre ellas destacan:
evitar la discriminación negativa de los afiliados, favorecer la implicación del profesional como
apuesta a la eficiencia e implicar a la Administración en dos vertientes fundamentales: arbitrar un
contrato de prestación de servicios justo y transparente, y desarrollar un entorno que suavice la carga
de doble cotización (desgravaciones fiscales).
En definitiva, para un futuro de colaboración exitoso entre medicina pública y privada necesitamos de
la implicación de la Administración y de los profesionales para desarrollar alianzas dotadas de
instrumentos de gestión y de autogestión efectivos, evitando la fragmentación en niveles
asistenciales y sectores sanitarios, y la potenciación del desarrollo profesional y la tan esperada
carrera profesional Las corporaciones profesionales también se deben involucrar en la acreditación de
titulaciones y en la formación en gestión de sus colegiados.
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