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El responsable de atención especializada del CEMS-Aragón, Ismael Gil, explicó
en declaraciones a Europa Press que uno de sus primeros presupuestos es que no van
a entrar a negociar los acuerdos que ya se adquirieron en abril de 2002. "Son acuerdos que
el Gobierno de Aragón ha firmado y tiene que cumplir", apuntó.
Respecto al nuevo acuerdo, el facultativo explicó que ellos reclaman que se pague a 22
euros la hora de guardia, ya que en estos momentos los médicos aragoneses están percibiendo
10 euros, "con lo que son de los peor pagados de España". En su última propuesta, el Salud
ofreció un incremento del 10 por ciento sobre el precio actual.
El especialista recordó que el trabajo de los facultativos tiene que estar adecuadamente
reconocido "ya que los médicos salvan vidas", y lamentó que trabajar domingos o festivos
suponga para algunas personas "perder dinero, porque pagan más al canguro que contratan
para cuidar a sus hijos que lo que ellos ganan".
Otra de las peticiones de los médicos es el establecimiento de una carrera profesional,
de obligado cumplimiento porque está en la ley. La carrera profesional se refiere a la
vinculación de mejoras salariales a lo largo de la vida profesional a conceptos como la
labor asistencial, la investigación, la docencia y la formación, entre otros.
Esta carrera profesional "debe situarse en un nivel similar al resto de comunidades autónomas",
precisó Gil, quien agregó que otra de sus demandas es la aceptación del concepto "a igual trabajo
igual salario".
Sobre las plantillas, Gil no precisó una cifra, pero señaló que "queremos que se adecuen a las
necesidades reales porque siguen siendo muy escasas, sobre todo en determinados servicios" que son
los que sufren la mayor presión asistencial.
El facultativo aseguró que su organización está "abierta a negociar un plan de recursos humanos
en función de las necesidades" y "a cualquier modelo organizativo", aunque agregó que las diferentes
jornadas que se establezcan tienen que ser universales y voluntarias, es decir, "tienen que ser elegidas
por los médicos de forma voluntaria y ser ellos quienes decidan si las hacen o no, y no que sea la
Administración quien diga quién hace las jornadas".
Finalmente, solicitó que la Comunidad Autónoma posea "un modelo organizativo en el que se tenga en
cuenta a los médicos" y se facilite la formación continuada, la prevención de riesgos laborales y
la conciliación de la vida laboral.
MUY ENFADADOS
Gil aseguró que "los médicos están muy enfadados", como ha podido constatar hoy en la asamblea
en la que ha participado en el Hospital Obispo Polanco de Teruel. Los facultativos aragoneses
"son de los peor retribuidos" y sufren una elevada presión asistencial, elementos que les desmotiva,
algo que influye en la calidad del servicio, argumentó.
El responsable del CEMS-Aragón aseguró que la posición de su organización es "de flexibilidad
dentro de un orden", pero "si no nos solucionan los problemas y no nos quieren escuchar, tendremos
que pasar a convocar una huelga de manera inminente".
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